07 enero 2008

Lamborghini Miura, el deportivo



"¡Menuda novedad!" dirán unos por los años que tiene este modelo de Autoart.
"¡Que copión!" dirán otros por la entrada del magnífico blog de O_DEMO.
"¡Me da igual!" digo yo.

Evidentemente no me ganaré nunca la vida como periodista. Pero cuando uno tiene en la mano un auténtico Miura de slot a escala 1:32, una de las reacciones primeras es querer enseñárselo a todo el mundo. De ahí que ahora esté compartiendo esta preciosidad con todo el mundo.

Y todavía no hemos llegado a las fotos. Aquí alguno se va a tronchar; Tras una sesión fotográfica de algo mas de una hora comienzo a buscar documentación para contextualizar la época del coche y es cuando me encuentro con el artículo de O_DEMO sobre el mismo Miura y un montón de fotos clavadas a las que acabo de volcar desde mi cámara.

Me salva que mi unidad es dorada en lugar de naranja. Y lo mejor es que me voy a ahorrar explicaros la historia de como un tractorista llega a fabricar un Miura en 1966.

No pretendía enrollarme con preámbulos ajenos al título, pero me ha parecido más que necesario a la vista de las circunstancias. Aclarado esto, vamos por fin con el Miura.

De las tres versiones existentes del Lamborghini Miura, Autoart reproduce el SV. La tercera y última evolución de los Miura que fueron fabricados entre 1966 y 1973.



Visto hoy día es el típico deportivo bajo, biplaza y de motor trasero, nada del otro mundo.
Lo que debemos tener en cuenta es que el Miura fue el primer coche de estas características, toda una revolución para el 66.



Entonces era un concepto de coche deportivo totalmente nuevo; bastidor ligero, motor trasero y gran potencia entre otras características. Configuración que con el tiempo se ha convertido en referencia de cualquier deportivo.



Como todo lo que ha llegado a mis manos de Autoart, es una reproducción exquisita, con gran mimo en los pequeños detalles. Bien sean las ópticas, el brillo de la carrocería o el dibujo de las diminutas rejillas de ventilación, todo ello está reproducido con exquisito detalle.



Incluso el interior que vemos a través de los cristales abruma por la cantidad minúsculos detalles.



Lo único que se echa de menos es un piloto a los mandos del vehículo. Era algo típico de Autoart hasta hace poco. Afortunadamente sus modelos actuales incorporan pilotos al volante de sus reproducciones.



En cuanto al chasis es plano casi por completo. Se fija a la carrocería con dos tornillos delanteros. Destacan sus dos imanes y una rejilla protectora del motor que sobresale 1mm.
También resalta el curioso sistema de pletinas que conducen la corriente a las trencillas. Sistema mucho mejor resuelto que el de SCX con una guía de gran calado, pivote firmemente alojado y además con auto-retorno. Este conjunto resulta mas robusto, simple y funcional que el aparatoso, delicado e inestable de SCX.
La parte trasera posee un par de pivotes que se encajan con cierta holgura en la carrocería, lo que permite una basculación algo limitada, en principio.



En su interior vemos un motor Mabuchi de caja corta y en posición transversal del que parten algunos cables hacia un conector que permite separar el cableado del chasis y la carrocería, donde se hallan un circuito y los leds que iluminan ópticas del vehículo. Sistema de iluminación, que por cierto, no traspasa la pared de la carrocería gracias a una capa de pintura negra, o leds ocultos en piezas oscuras.



Es muy llamativa la fina transmisión compuesta por un enorme piñón de 16 dientes y una corona de 32, ambos de plástico, que mueven unas estrechas ruedas de 20mm de diámetro y 7,5mm de ancho.



No veo este modelo preparado para competición (quien sabe), pero ahí van su medidas.
El ancho del tren delantero es de 54mm y el trasero de 56mm y el diámetro del eje 2/32. La batalla (medida del eje trasero al pivote de la guía) es de 91,57mm.



Las dimensiones medidas son 35mm de alto, 57,5mm de ancho y 138mm de largo.

En definitiva es un modelo que evidentemente encanta a los amantes de los clásicos. Altamente recomendable, por no decir imprescindible, para cualquier coleccionista de slot.
Si además añadimos que es un modelo descatalogado, que no es sinónimo de imposible o caro, tenemos un interesante reto a la vista.


Y de regalo de reyes, os dejo un bonito fondo para decorar el escritorio de vuestros ordenadores.

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